La Organización Internacional del Trabajo (OIT) advirtió que, a nivel global, aproximadamente 300 millones de personas que tienen un empleo siguen viviendo en condiciones de pobreza, mientras que 2,100 millones de trabajadores -la mayoría en países en desarrollo- se desempeñan en el sector informal, con acceso limitado a protección social, derechos laborales y seguridad económica. Paralelamente, la tasa de desempleo mundial se situará en torno al 4.9%, lo que equivale a unos 186 millones de personas sin trabajo.
La situación es particularmente crítica en los países de bajos ingresos, donde el 27.9% de los jóvenes no estudian, no trabajan ni reciben formación, limitando drásticamente sus posibilidades de inserción laboral futura. Incluso en economías de altos ingresos, persiste la incertidumbre laboral para la juventud, agravada por el impacto de la automatización y la inteligencia artificial en los mercados de trabajo.
En materia de igualdad de género, la OIT reportó un estancamiento en los avances, debido a que normas sociales y estereotipos profundamente arraigados continúan reduciendo la participación femenina en el mercado laboral y perpetuando brechas salariales y de oportunidades. El organismo llamó a los gobiernos a fortalecer políticas de empleo formal, protección social y formación profesional para revertir estas tendencias.