Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) fue acusado formalmente de agresión agravada con un arma mortal, luego de atropellar al migrante mexicano Miguel Parra Hernández durante un operativo migratorio en Houston, Texas.
El señalado es Mario Alberto Morales, de 33 años, contra quien un gran jurado del condado de Harris presentó la acusación este viernes 30 de octubre. De ser declarado culpable, podría enfrentar hasta 20 años de prisión.
Los hechos ocurrieron el pasado 10 de octubre, cuando Morales conducía una camioneta Jeep Cherokee sin distintivos oficiales y perseguía a dos hombres que habían descendido de una camioneta Chevrolet Silverado. Durante la persecución, Parra Hernández intentó escapar a pie, pero fue embestido por el vehículo del agente.
Videos de cámaras de vigilancia y de la cámara corporal del oficial, difundidos por las autoridades del condado, muestran al mexicano corriendo por un estacionamiento antes de ser arrollado. En las grabaciones también se escucha a Parra reclamarle al agente: «¡Me atropellaste!», mientras permanece en el suelo con fuertes dolores.
El fiscal del distrito de Harris, Sean Teare, sostuvo que las imágenes contradicen la versión inicial del ICE, que aseguró que el mexicano se había atravesado frente a la camioneta oficial. Incluso, en uno de los videos, Morales reconoce que lo golpeó con el vehículo.
Parra Hernández, de 48 años, sufrió fracturas en una pierna, lesiones en la cadera y daños en los nervios, por lo que tuvo que ser sometido a varias intervenciones quirúrgicas. Actualmente permanece en un centro de rehabilitación, aunque continúa bajo custodia migratoria.
La familia del mexicano y sus representantes legales han solicitado que sea liberado para que pueda participar en las investigaciones y recibir atención médica sin las restricciones derivadas de su detención.
Por su parte, el ICE rechazó las acusaciones y calificó de falsas e irresponsables las versiones sobre un atropellamiento intencional. La defensa de Morales también sostuvo que el agente no cometió ningún delito y cuestionó la decisión de la fiscalía.