Un hombre fue detenido en Berlín tras arrojar un líquido rojo a Reza Pahlaví cuando salía de una conferencia en la capital alemana. El incidente ocurrió al término de una comparecencia pública y fue contenido de inmediato por su equipo de seguridad, que entregó al agresor a la policía.
Autoridades confirmaron que Pahlaví no resultó herido y que la sustancia no representaba riesgo. El detenido permanece bajo custodia mientras se investiga la motivación del ataque y si existe algún vínculo con grupos organizados.
Pahlaví es hijo de Mohammad Reza Pahlavi, el último sha de Irán, derrocado durante la Revolución Islámica de 1979. Desde entonces vive en el exilio y se ha consolidado como una de las figuras más visibles de la oposición iraní fuera del país. Aunque no ocupa un cargo formal, ha buscado posicionarse como interlocutor ante gobiernos occidentales y promotor de una transición política tras el actual régimen.
En los últimos años ha intensificado su presencia en foros internacionales, particularmente en Europa, donde ha sostenido reuniones con legisladores y actores políticos para buscar respaldo a una eventual transición en Irán, en un contexto marcado por protestas internas y presión externa sobre el régimen.
Su presencia en foros internacionales suele concentrar atención por lo que representa más que por el peso de una estructura política propia. Para sectores de la diáspora iraní, su figura encarna una alternativa frente al régimen actual; para otros, su apellido está ligado a un periodo previo marcado por autoritarismo, lo que limita su legitimidad como opción de transición.
Durante su visita a Berlín, esa división se hizo visible en concentraciones de apoyo y rechazo en los alrededores del evento. La policía desplegó un operativo preventivo en la zona gubernamental ante la presencia de manifestantes y reforzó la seguridad en el perímetro.
El altercado no alteró su agenda, pero subraya el nivel de exposición que enfrentan figuras políticas en el exilio cuando trasladan su actividad a espacios públicos. La investigación sigue en curso y, hasta ahora, no se ha informado de cargos formales ni de una línea concluyente sobre el origen de la agresión.