La Secretaría de Agricultura de México ha encendido las alarmas al reportar 698 casos activos de gusano barrenador distribuidos en 13 estados, un brote que marca el regreso de esta devastadora plaga tras más de tres décadas de haber sido erradicada del territorio nacional. El epicentro del problema se localiza en el sur y sureste del país, con Chiapas, Tabasco y Campeche como las entidades más castigadas por el reingreso del parásito detectado a finales del año pasado. Esta crisis zoosanitaria ha obligado al Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum a desplegar una estrategia de emergencia basada en la dispersión masiva de moscas estériles, una técnica de control biológico que busca frenar la reproducción del insecto de manera natural y efectiva.
Para blindar la economía agropecuaria y evitar que el parásito se desplace hacia las zonas ganaderas del centro y norte de la República, se han instalado filtros de inspección rigurosos en carreteras estratégicas que vigilan palmo a palmo el traslado de animales. Las autoridades sanitarias exigen que el ganado transportado esté completamente libre de heridas o larvas, ya que cualquier descuido podría facilitar la propagación del insecto hacia regiones con mayor densidad de hatos. El llamado para los productores es de máxima urgencia: se deben extremar los protocolos de higiene y reportar de inmediato cualquier signo de infestación, pues la velocidad de respuesta será la única barrera que impida pérdidas financieras catastróficas y proteja la salud del sector pecuario nacional.