Los países aliados de Ucrania avanzaron en la definición de un esquema de seguridad internacional que entraría en operación tras un eventual alto el fuego con Rusia, con el objetivo de garantizar la estabilidad posterior al conflicto y evitar una nueva escalada militar. Las conversaciones se desarrollaron en París, donde representantes de las principales potencias occidentales coincidieron en la necesidad de establecer mecanismos de supervisión robustos que respalden cualquier acuerdo de paz.
El planteamiento central consiste en el despliegue de una fuerza multinacional que tendría funciones de monitoreo y apoyo, diseñada para operar como garantía de seguridad en el periodo posterior al cese de hostilidades. La iniciativa es resultado de varios meses de análisis entre los aliados de Kiev y contempla una coordinación estrecha bajo el liderazgo de Estados Unidos, con participación de países europeos clave.
Durante el encuentro, se destacó que las garantías de seguridad son un componente esencial para evitar que un acuerdo de paz derive en una situación de vulnerabilidad para Ucrania o en una aceptación implícita de pérdidas irreversibles. En ese sentido, se subrayó la importancia de alcanzar compromisos que aseguren una paz duradera y verificable.
Representantes del Reino Unido y Francia señalaron que, tras un alto el fuego, se prevé el establecimiento de centros militares y de instalaciones protegidas para el resguardo de armamento y equipo defensivo dentro de territorio ucraniano. Alemania, por su parte, expresó disposición a participar en tareas de monitoreo, aunque con despliegues ubicados en países vecinos.
Las discusiones también reconocieron que los aspectos territoriales serán uno de los puntos más sensibles en una eventual negociación. Pese a los avances reportados, los aliados advirtieron que la viabilidad de un acuerdo dependerá de la disposición de Moscú a aceptar compromisos, un escenario que, por ahora, consideran incierto.