Antes de que las celebraciones de fin de año transformen el ritmo de la ciudad, un grupo de voluntarios ya había iniciado una labor silenciosa pero constante en la colonia Fovissste Morelos en Morelia, Michoacán. Desde tempranas horas del miércoles, integrantes de Generando Hogares de Amor para Animales Desprotegidos (Ghapad) se concentraron para preparar alimento destinado a perros en situación de calle, como parte de la jornada solidaria Pancitas Llenas.
La actividad, que se realiza cada 24 y 31 de diciembre desde hace más de diez años, implica una logística precisa. En una vivienda de la calle Trabajadores de la Profeco, verduras, pollo, croquetas, carne y suplementos se combinaron para formar raciones nutritivas. Mientras algunos voluntarios cocinaban, otros organizaban las porciones y afinaban los detalles de las rutas que recorrerían distintos puntos de Morelia.
Una vez listos, los vehículos identificados con el nombre de la jornada comenzaron a salir. Cada ruta tenía como objetivo localizar perros que viven en la calle y ofrecerles alimento y agua, asegurándose de que comieran lo suficiente. Además de alimentar, los voluntarios documentaron cada entrega como parte del seguimiento de la actividad.
La meta de este año fue atender a más de dos mil lomitos, principalmente en zonas donde se registra mayor presencia de perros sin hogar. La intención, explicó Carlos Maya, voluntario de Ghapad, es reducir los riesgos que enfrentan durante las fiestas decembrinas, cuando la pirotecnia, las fogatas y el movimiento nocturno provocan accidentes y lesiones.
Entre quienes participaron por primera vez estuvo Lucero Camacho, quien junto con su madre Laura y su compañera Paulina Guzmán recorrió la zona rumbo a Punhuato. Lucero relató que la adopción de su perrita Azul, rescatada de la calle, fue el impulso para sumarse a la jornada. Paulina, con experiencia previa en rescates, decidió integrarse a esta acción colectiva enfocada en la prevención.
Durante los recorridos, los voluntarios avanzaron con cautela. Algunos perros se acercaron con confianza, otros observaron a distancia antes de decidirse. En todos los casos, la consigna fue la misma: no retirarse hasta comprobar que el animal hubiera comido. Con el plato vacío y el perro más tranquilo, la ruta continuaba.
Así, mientras Morelia se alista para despedir el año entre reuniones y festejos, la jornada Pancitas Llenas se abre paso por calles y colonias con un objetivo claro: que cientos de perros en situación de calle enfrenten la noche con alimento y menor riesgo, gracias al trabajo coordinado de ciudadanos que eligieron cerrar el año con un acto de cuidado y solidaridad.