El incremento en los precios de insumos básicos ha comenzado a impactar directamente en uno de los alimentos más representativos del país, los tacos, cuya accesibilidad se ha visto reducida en distintos puntos de México ante el aumento de costos de producción.
Comerciantes señalan que productos esenciales como la tortilla, la carne y algunos ingredientes para salsas han registrado incrementos significativos en los últimos meses. Entre los precios reportados se encuentran la arrachera hasta en 240 pesos por kilo, la tortilla entre 22 y 26 pesos, el jitomate alrededor de 50 pesos y el chile de árbol que puede alcanzar hasta 400 pesos por kilo.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, estos aumentos forman parte del comportamiento inflacionario en alimentos, lo que ha reducido los márgenes de ganancia para pequeños negocios dedicados a la venta de tacos.
Taqueros con años de experiencia señalan que han tenido que ajustar sus precios de manera gradual para mantenerse operando. Algunos indican que el precio por taco puede alcanzar hasta 35 pesos, una cifra superior a la registrada en años anteriores, lo que ha comenzado a impactar en la demanda.
Consumidores también reportan cambios en sus hábitos, reduciendo la cantidad de tacos que adquieren por comida ante el encarecimiento. Esta situación ha generado preocupación entre vendedores, quienes advierten que un aumento mayor podría provocar la pérdida de clientela.
El escenario plantea un reto para el sector, que enfrenta el aumento constante de costos y la necesidad de mantener precios accesibles. La evolución de estos factores podría influir en el consumo de uno de los alimentos más arraigados en la cultura mexicana.