Organizaciones ambientalistas denunciaron que el gobierno de Veracruz ha minimizado el impacto del derrame de hidrocarburo que afecta al Golfo de México, pese a que la contaminación se ha extendido a aproximadamente 630 kilómetros del litoral y ha generado afectaciones visibles en fauna, ecosistemas y actividades económicas de la región.
La organización Earth Mission documentó la presencia de fauna afectada, incluyendo al menos 27 pelícanos con rastros de hidrocarburo, además de reportes de animales muertos en playas del estado. Activistas señalaron que el daño no solo alcanza a especies marinas, sino también a manglares, costas y comunidades que dependen de la pesca y el turismo.
En contraste, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, ha sostenido que el derrame ha sido menor y ha rechazado que exista una mortandad significativa de fauna, afirmando que no hay evidencia oficial que confirme dichos impactos. Estas declaraciones han sido cuestionadas por organizaciones civiles, legisladores y comunidades locales, quienes aseguran que la magnitud del daño es mayor a la reconocida por las autoridades.
El derrame, detectado desde inicios de marzo, ha sido catalogado por colectivos como uno de los eventos ambientales más graves en la región en años recientes. Hasta el momento, no se ha determinado de forma concluyente el origen del hidrocarburo, mientras continúan las investigaciones y labores de contención en distintas zonas costeras de Veracruz y Tabasco.