El informe fue elaborado por Amnistía Internacional, organización internacional de derechos humanos, como parte de su revisión anual sobre la pena capital a nivel mundial.
La organización documentó un incremento en la aplicación de la pena de muerte en varios países de Medio Oriente durante 2025, con cifras especialmente altas en Irán y Arabia Saudí, donde se reportaron miles de ejecuciones y se consolidó su uso en procesos vinculados a seguridad nacional y delitos de drogas.
En el caso de Irán, se registraron 2 mil 159 ejecuciones, la cifra más elevada desde 1981, mientras que en Arabia Saudí se contabilizaron 356, lo que representa un nuevo máximo histórico. El informe señala que este aumento refleja una tendencia regional hacia el endurecimiento de las políticas penales y el uso recurrente de la pena capital.
Amnistía Internacional advierte que una parte considerable de las ejecuciones en la región estuvo relacionada con delitos de drogas, a pesar de las restricciones establecidas por el derecho internacional en este tipo de condenas. También se reportan preocupaciones sobre procesos judiciales sin garantías suficientes y el uso de confesiones obtenidas bajo presión.
El documento subraya que la pena de muerte continúa siendo utilizada en algunos países como un mecanismo de control político y respuesta punitiva frente a delitos no siempre vinculados con homicidios.