Colectivos animalistas en Michoacán anunciaron que impulsarán la prohibición del uso de pirotecnia durante festejos religiosos, al considerar que esta práctica representa un riesgo directo no solo para animales domésticos y fauna silvestre, sino también para sectores vulnerables de la población.
De acuerdo con las organizaciones, los estruendos generados por la quema de cohetes provocan estrés severo, desorientación, crisis nerviosas y lesiones físicas en perros, gatos y diversas especies silvestres. En Michoacán, señalan, cada temporada de fiestas patronales se repite el mismo patrón: animales que huyen despavoridos por el ruido, incrementan los casos de extravío y se reportan atropellamientos, caídas desde azoteas o heridas graves por intentos de escape.
Protectoras locales advierten que el impacto no se limita a mascotas. En zonas rurales y periurbanas del estado, la pirotecnia afecta a aves, murciélagos y otras especies que alteran sus rutas de descanso y alimentación, generando desorientación masiva e incluso muertes por colisiones o abandono de nidos. Estos efectos, subrayan, son especialmente visibles en comunidades cercanas a cerros, áreas naturales y cuerpos de agua.
A nivel nacional, organizaciones de bienestar animal han documentado que las festividades con pirotecnia concentran picos anuales de reportes por extravío y lesiones, particularmente en diciembre, enero y durante celebraciones patronales. Estudios veterinarios citados por activistas señalan que el ruido puede provocar taquicardia, convulsiones y fallas respiratorias en animales sensibles, además de agravar padecimientos previos.
El planteamiento de los colectivos michoacanos será presentado ante autoridades estatales y municipales con la intención de abrir un proceso de regulación que permita transitar hacia celebraciones con menor impacto, como el uso de pirotecnia silenciosa, espectáculos de luz o restricciones de horario y zonas, sin desconocer el peso cultural y religioso que estas tradiciones tienen en numerosas comunidades del estado.
Los activistas también advierten que la pirotecnia genera contaminación auditiva y ambiental, liberación de partículas tóxicas y afectaciones directas a la salud humana. Entre los grupos más vulnerables señalan a adultos mayores, niñas y niños, personas con trastornos del espectro autista, enfermedades cardiovasculares, estrés postraumático o sensibilidad auditiva.
El tema se perfila como uno de los debates públicos relevantes de 2026 en Michoacán, en un contexto donde cada vez más municipios del país han comenzado a restringir o regular el uso de pirotecnia ante los riesgos documentados que implica, tanto para los animales como para la salud pública y el medio ambiente.