Más de 2.7 millones de personas en Cuba enfrentan interrupciones totales o parciales en el suministro de agua potable, debido principalmente a los prolongados apagones y las averías en la infraestructura hidráulica, informó el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.
La crisis afecta distintas regiones de la isla, entre ellas La Habana, Pinar del Río, Artemisa, Granma y Holguín. En la capital, una rotura en la conductora de Cuenca Sur, una de las principales fuentes de abastecimiento, dejó sin servicio a más de 200 mil habitantes de tres municipios.
Aunque la avería fue reparada, el restablecimiento del suministro requiere entre seis y siete horas, de acuerdo con autoridades del sector, debido al tiempo necesario para recuperar el funcionamiento del sistema de bombeo.
El problema se agravó por los cortes de electricidad, que impiden operar con normalidad los equipos encargados de distribuir el líquido. A ello se suma el deterioro de las redes, asociado con la falta de inversiones y mantenimiento.
Los apagones se han convertido en uno de los principales obstáculos para garantizar el abastecimiento de agua en Cuba. La mayoría de los sistemas de bombeo depende de la electricidad, por lo que las interrupciones del servicio eléctrico afectan directamente la distribución.
En La Habana, las dificultades han alcanzado distintos puntos de la ciudad, mientras que en otras provincias también se han registrado fallas en los equipos y las fuentes de abastecimiento.
Las autoridades cubanas reconocieron que la situación continúa siendo compleja y que los problemas eléctricos y las averías en las instalaciones hidráulicas mantienen a miles de familias a la espera de que se normalice el suministro.
El Gobierno cubano ha puesto en marcha más de 300 obras de emergencia para atender las deficiencias del sistema hidráulico y ha recurrido a equipos de energía fotovoltaica para apoyar el funcionamiento de las estaciones de bombeo.
Sin embargo, estas medidas no han sido suficientes para resolver las interrupciones que afectan a la población.
La crisis del agua se suma a los problemas energéticos y económicos que enfrenta la isla desde hace varios años. La falta de electricidad, el desgaste de la infraestructura y las dificultades para realizar reparaciones mantienen bajo presión los servicios básicos.