Un traje tradicional de San Felipe de los Herreros, un rebozo dorado tejido en Aranza, un camino de mesa elaborado en Cuanajo y prendas nacidas en los talleres de Angahuan y Ahuirán colocaron a Michoacán entre los estados premiados en la decimocuarta edición del Concurso Nacional de Textiles 2026. Siete artesanas y artesanos de la entidad recibieron reconocimientos por piezas que conservan técnicas comunitarias y, al mismo tiempo, muestran la capacidad de transformarlas sin borrar su origen.
El concurso es organizado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías y no califica únicamente la belleza de una prenda. El jurado revisa el dominio técnico, la calidad de los materiales, la aportación cultural y artística, el manejo sustentable de los recursos y la preservación de conocimientos transmitidos entre generaciones. Las obras compiten en categorías determinadas por su técnica y función, además de premios especiales y menciones honoríficas.
María de Jesús Arévalo Hernández, de San Felipe de los Herreros, municipio de Charapan, obtuvo el premio especial a la mejor obra de innovación y diseño con tradición por Traje típico de mi pueblo. El reconocimiento distingue una pieza que introduce decisiones creativas sin desprenderse de la vestimenta, los materiales y los códigos culturales de su comunidad.
Jesús J. Lucas Álvarez, de Aranza, municipio de Paracho, consiguió el primer lugar en la categoría de rebozos con una pieza dorada. Mirella Guadalupe García, de Cuanajo, municipio de Pátzcuaro, obtuvo el segundo sitio en fajas y mantelería por un camino de mesa elaborado en lana.
Angahuan, comunidad purépecha situada en las faldas del volcán Paricutín, aportó tres de los siete nombres michoacanos. Tomasa Sosa Santacruz recibió un tercer lugar por un guanengo azul marino bordado con claveles rojos; Prudencia Bravo Rita fue reconocida por un rebozo rojo y blanco con figuras florales, y María Francisca Amado Bravo por un rebozo café de cuadros.
El guanengo es una de las prendas femeninas más representativas de la Meseta Purépecha, aunque sus cortes, bordados y composiciones cambian de una comunidad a otra. Flores, grecas y figuras geométricas no funcionan como simples adornos: permiten reconocer procedencias, estilos familiares y formas locales de organizar el color sobre la tela.
Anayeli Silva Ángel, de Ahuirán, también en el municipio de Paracho, completó la participación michoacana con una mención honorífica por su Rebozo de plumas, una pieza vinculada con la tradición textil de esa comunidad, donde el algodón y el telar de cintura se trabajan con aplicaciones que añaden relieve y movimiento.
La edición de 2026 reunió 334 obras procedentes de 21 estados, elaboradas por 295 mujeres y 39 hombres. El jurado otorgó 44 reconocimientos entre premios por categoría, distinciones especiales, menciones honoríficas y una obra colaborativa. Participaron creadoras y creadores pertenecientes a 17 pueblos originarios de México.
El máximo premio fue para Cecilia Gómez Díaz, de San Andrés Larráinzar, Chiapas, por Kélul. Catálogo, una obra de cuatro metros y medio construida después de siete años de investigación sobre iconografías antiguas de su comunidad. La pieza combina algodón, lana y seda, además de pigmentos obtenidos del añil, la grana cochinilla y el palo de Campeche.
Los siete premios nacionales corresponden exclusivamente a la participación de Michoacán en el certamen de Fonart. Las fotografías con un grupo más numeroso de personas pertenecen al Concurso Local Artesanal de Textiles de Lana y Algodón de Angahuan, una premiación distinta realizada en la propia comunidad.