Artesanos, guías turísticos y prestadores de servicios de Pisté, Yucatán, señalaron que el nuevo acceso a la zona arqueológica de Chichén Itzá, habilitado como parte del proyecto del Tren Maya, redujo el flujo de visitantes hacia la comunidad y afecta los ingresos de miles de familias que dependían de la actividad turística.
Desde el 1 de junio, el ingreso de turistas al sitio arqueológico se realiza únicamente por el Centro de Atención a Visitantes (CATVI), una obra vinculada al proyecto del Tren Maya. Habitantes de Pisté aseguran que el cambio desplazó la actividad económica que durante casi cuatro décadas se concentró en el antiguo parador turístico de la localidad.
Integrantes del Concejo de Gobierno Indígena de Pisté Chichén Itzá señalaron que el cierre del acceso anterior impactó a artesanos, vendedores de alimentos, ejidatarios que ofrecían espacios de estacionamiento, mototaxistas y guías turísticos que obtenían ingresos por la llegada de visitantes a la comunidad.
El Concejo sostiene que la implementación del nuevo acceso se realizó sin una consulta adecuada a los habitantes de la zona y cuestionó que el CATVI concentre el ingreso de turistas en un solo punto, lo que limita la participación económica de los pobladores que durante años ofrecieron servicios alrededor del antiguo parador.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia informó que el cierre del antiguo acceso busca reorganizar el comercio en la zona turística y ofreció espacios comerciales dentro del CATVI para los artesanos. Sin embargo, varios trabajadores rechazaron la propuesta al considerar que el nuevo espacio no cuenta con condiciones suficientes para mantener sus ventas.
El padrón del Concejo de Gobierno Indígena de Pisté Chichén Itzá registra 680 artesanos que comercializaban productos en la zona arqueológica. Hasta el 13 de junio, 22 aceptaron trasladarse al CATVI, mientras que de los 330 vendedores que operaban en el antiguo parador, 60 aceptaron cambiar de ubicación.
Guías turísticos señalaron que el nuevo recorrido hacia la zona arqueológica aumentó el tiempo de traslado para los visitantes. Desde el antiguo acceso, los turistas caminaban alrededor de 150 metros para llegar a las pirámides, mientras que desde el CATVI deben recorrer cerca de un kilómetro, con trayectos estimados de entre 30 y 40 minutos.
Prestadores de servicios indicaron que algunas agencias de viajes han dejado de incluir Chichén Itzá en recorridos de turistas provenientes de cruceros debido a las limitaciones de tiempo que tienen los visitantes para conocer distintos puntos de la península de Yucatán.
La comunidad de Pisté solicitó que el antiguo parador turístico y el CATVI operen de manera simultánea para conservar los espacios de comercio y servicios tradicionales. El Concejo promovió un juicio de amparo para solicitar la suspensión de las medidas implementadas y presentó una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por el proceso relacionado con el caso.