La fracción de “Los Chapitos”, liderada por los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán, ha intensificado su presencia en Sinaloa, ya sea por las pugnas violentas con la fracción del Mayo Zambada o por los vínculos que mantienen con diferentes actores locales, incluyendo policías, influencers y políticos.
Estas disputas han incrementado la inseguridad en la región y fortalecido su emporio en el narcotráfico a nivel internacional.
Las autoridades estadounidenses han acusado a los Guzmán Salazar, los únicos hijos de “El Chapo” que permanecen en libertad, de estar involucrados en el tráfico de grandes cantidades de drogas, incluyendo cocaína, mariguana, metanfetamina y fentanilo.
Por información que lleve a su captura, el gobierno de Estados Unidos ofrece una recompensa que supera los 20 millones de dólares.
Uno de los aspectos más llamativos de su influencia es su supuesta infiltración en la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).
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Según la revista Proceso, Lázaro Gambino Espinoza, esposo de Olga Ereyda Lindoro Navidad, cuñada de Iván Archivaldo Guzmán, se vinculó con la UAS a través del exrector Héctor Melesio Cuén Ojeda.
Gambino escaló posiciones en el Partido Sinaloense y llegó a la Dirección Jurídica de la universidad. Posteriormente, en 2021, el gobernador Rubén Rocha Moya lo incorporó a su gobierno como presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Estado.
El reportaje también revela que Olga Ereyda aparece en los padrones de proveedores del Gobierno de Sinaloa y del Ayuntamiento de Culiacán, además de tener contrato con la UAS.
Se señala, además, que Gambino omitió en su declaración patrimonial varias propiedades y activos de su esposa, lo que plantea interrogantes sobre el alcance de sus vínculos con “Los Chapitos”.
La investigación sugiere que la influencia de esta facción del Cártel de Sinaloa podría extenderse hasta las entrañas de la Universidad Autónoma de Sinaloa.