Al menos siete personas murieron y un número aún no determinado fue secuestrado tras ataques armados contra dos iglesias en la comunidad de Ariko, en el estado de Kaduna, durante las celebraciones del Domingo de Pascua.
De acuerdo con autoridades locales, el ataque ocurrió durante la madrugada del domingo, cuando hombres armados irrumpieron en la Primera Iglesia ECWA y en la Iglesia Católica de San Agustín, donde dispararon contra los fieles. El concejal del distrito de Awon, Mark Bawa, señaló que la cifra de víctimas aún no ha sido confirmada con precisión, ya que algunas fuentes hablan de siete muertos y otras de ocho.
Según testimonios recabados en la zona, los agresores llegaron en grupo, rodearon el área y abrieron fuego sin encontrar resistencia. La limitada cobertura de telecomunicaciones habría dificultado una respuesta inmediata de las autoridades, lo que permitió que el ataque se prolongara.
Habitantes de la comunidad indicaron que varias personas fueron secuestradas durante el asalto, aunque hasta ahora no se ha determinado el número exacto ni su paradero.
En un contexto más amplio, la Conferencia Episcopal Católica de Nigeria expresó su preocupación por la violencia persistente en el país, marcada por secuestros, ataques armados y la acción de grupos criminales. Su presidente, Matthew Man-Oso Ndagoso, atribuyó esta situación a años de mala gestión y falta de compromiso con el bienestar común.
Diversas regiones de Nigeria, especialmente en el centro y noroeste, enfrentan ataques frecuentes de bandas armadas dedicadas al secuestro y la extorsión, además de la presencia de grupos extremistas como Boko Haram y su escisión, el Estado Islámico en África Occidental, lo que ha agravado la crisis de seguridad en el país.