Un grupo de encapuchados protagonizó un atraco de estilo cinematográfico en una joyería de California, al utilizar un vehículo para embestir la fachada del local y acceder al interior. Tras apoderarse de joyas valoradas en aproximadamente 750,000 dólares, los ladrones huyeron en dos automóviles de alto rendimiento, modelos Dodge Charger.
Sin embargo, la fuga no resultó como esperaban. Ambos vehículos sufrieron accidentes y se estrellaron a pocos kilómetros del lugar del robo, lo que provocó que parte del botín quedara esparcido en la vía pública. Siete sospechosos fueron detenidos en el sitio, mientras que, según los reportes policiales, solo uno logró escapar.
El insólito desenlace del intento de huida convirtió el operativo, inicialmente planeado al estilo de una película de acción, en un episodio de corta duración que terminó con la mayoría de los implicados bajo custodia y las joyas recuperadas en la escena.