Durante los primeros once meses de 2025, las autoridades mexicanas registraron la deportación de 7 mil 463 niñas, niños y adolescentes que intentaron ingresar de forma irregular a Estados Unidos. Aunque la cifra refleja una caída superior al 75 por ciento respecto al último año de la administración de Joe Biden, el dato que más preocupa es que una amplia mayoría de estos menores realizaba el trayecto sin compañía adulta, según registros oficiales del Instituto Nacional de Migración.
Del total de menores devueltos, casi siete de cada diez viajaban sin padres ni tutores, lo que equivale a 5 mil 57 adolescentes de entre 12 y 17 años que enfrentaron solos el proceso migratorio. Este patrón confirma la persistencia de flujos de movilidad infantil no acompañada, aun en un contexto de menor número de deportaciones generales, y plantea retos adicionales para los sistemas de protección y atención a la niñez migrante.
La información disponible señala que Tamaulipas concentró el mayor número de casos, con 2 mil 388 menores originarios de esa entidad. La mayoría de los retornos se efectuó a través de los cruces fronterizos de Nuevo Laredo, Matamoros y Reynosa, puntos que continúan siendo relevantes en la dinámica migratoria entre México y Estados Unidos, especialmente para menores que intentan cruzar sin redes familiares directas.