Recientes estudios del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil advierten sobre los peligros del estrés térmico, un fenómeno que puede manifestarse tanto en climas extremos de frío como de calor.
El estrés térmico se trata de una condición que surge cuando el cuerpo humano se expone a temperaturas que alteran su temperatura interna ideal (entre 36.5° Celsius y 37° Celsius).
Investigaciones de Fiocruz resaltan el riesgo de un aumento en la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y respiratorias asociado al estrés térmico.

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En situaciones de frío extremo, la hipotermia puede ser fatal, mientras que en calor intenso, el cuerpo puede sufrir sobrecalentamiento, llevando a problemas de deshidratación y agotamiento físico.
El estrés térmico puede provocar síntomas como mareos, náuseas y dolores de cabeza, además de incrementar las hospitalizaciones por problemas de salud relacionados.
Los grupos más vulnerables, como embarazadas y personas mayores, enfrentan un riesgo mayor, con posibles complicaciones en su salud.
Ante el avance del cambio climático, se anticipa un aumento en la frecuencia y severidad de esas condiciones, especialmente en regiones tropicales, como en ciertas regiones de México.