El número de personas sin hogar en Estados Unidos ha crecido 18 % en el último año, alcanzando un total de 771 mil 480 individuos, según un informe del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano publicado este viernes.
El incremento se atribuye a múltiples factores, incluyendo la falta de vivienda asequible, la elevada inflación, el racismo sistémico, catástrofes naturales y un aumento significativo en la inmigración.
La situación se ha vuelto crítica, y muchas ciudades del país muestran calles ocupadas por indigentes que viven en la intemperie y en tiendas de campaña improvisadas en las aceras.
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La crisis afecta desproporcionadamente a los menores, con un alarmante aumento del 33 % en la población infantil en situación de calle, lo que representa aproximadamente 150 mil niños.
Los datos revelan que las personas de raza negra, que constituyen el 12 % de la población estadounidense y el 21 % de aquellos que viven en pobreza, comprenden el 32 % de las personas sin hogar.
El Departamento de Vivienda destaca que la combinación de una crisis de vivienda asequible, estancamiento de salarios para familias de ingresos bajos y medios y el impacto de la pandemia han puesto a prueba los sistemas de servicios destinados a ayudar a esta población vulnerable.
Las estrategias para abordar la crisis han variado entre los gobiernos federal y estatales, lo que ha generado un mosaico de respuestas frente a dicha problemática que está en aumento.