Bajan muertes por sobredosis en Estados Unidos en medio de recortes a programas de reducción de daños
evangelio | 13 mayo, 2026

En Estados Unidos se registraron alrededor de 70 mil muertes por sobredosis de drogas en 2025, una reducción cercana al 14% en comparación con el año anterior, de acuerdo con datos preliminares de autoridades sanitarias. La tendencia marca la tercera disminución anual consecutiva, el periodo más prolongado a la baja en décadas, aunque el número de fallecimientos continúa siendo elevado.

La reducción se ha observado en distintos tipos de sustancias, incluyendo fentanilo, cocaína y metanfetamina, con descensos en la mayoría de los estados, aunque algunos registraron incrementos, entre ellos Arizona, Colorado y Nuevo México. Aun así, el total sigue prácticamente al nivel previo a la pandemia, cuando la crisis de sobredosis alcanzó uno de sus puntos más críticos.

Durante la pandemia de COVID-19, las muertes por sobredosis llegaron a cerca de 110 mil en su punto más alto, impulsadas por el aislamiento social y las dificultades de acceso a tratamiento. Posteriormente, diversos factores han influido en la disminución, como la mayor disponibilidad del antídoto naloxona, la expansión de tratamientos de adicción, cambios en los patrones de consumo y recursos derivados de acuerdos legales contra empresas vinculadas a opioides.

En este periodo también se ha señalado la reducción de nuevas personas que inician el consumo de drogas en edades tempranas, así como la mortalidad acumulada entre usuarios de sustancias ilícitas. Otra línea de análisis apunta a cambios en la producción de drogas sintéticas como el fentanilo, asociados a ajustes regulatorios internacionales que habrían afectado su disponibilidad.

Al mismo tiempo, se ha reportado la aparición de nuevas sustancias en el mercado ilegal, entre ellas la ciclorfina, un opioide sintético descrito como varias veces más potente que el fentanilo, lo que incrementa el riesgo de sobredosis accidentales.

En paralelo, el gobierno federal ha reducido programas relacionados con la reducción de daños, incluyendo el retiro de financiamiento para kits de detección de sustancias peligrosas y jeringas limpias, bajo la postura de limitar acciones que puedan facilitar el consumo de drogas. Estas medidas han generado preocupación entre organizaciones comunitarias que atienden la crisis de adicciones, al advertir que la disminución de servicios podría influir en la evolución de las muertes por sobredosis.

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