Banco de México mantiene división interna ante riesgos inflacionarios por conflicto en Medio Oriente
evangelio | 9 abril, 2026

La Junta de Gobierno del Banco de México mostró posturas divididas respecto a los riesgos inflacionarios derivados del conflicto en Medio Oriente, de acuerdo con las minutas de su más reciente decisión de política monetaria, en la que se determinó un recorte a la tasa de interés a 6.75 por ciento en un entorno de incertidumbre internacional.

La votación fue de tres contra dos, lo que reflejó diferencias entre los integrantes del banco central sobre la velocidad adecuada para continuar con el ciclo de relajación monetaria, en un escenario en el que persisten presiones externas y señales mixtas sobre el desempeño de la economía mexicana.

Una parte de los miembros advirtió que el conflicto en Medio Oriente ha incrementado la volatilidad en los mercados internacionales, con efectos directos en los precios de los energéticos, lo que podría traducirse en nuevas presiones sobre la inflación en México, particularmente en rubros sensibles como transporte, alimentos y bienes de consumo básico. Este bloque señaló la necesidad de mantener una postura más cautelosa para evitar riesgos sobre la estabilidad de precios.

En contraste, la mayoría de la Junta sostuvo que estas presiones externas podrían ser parcialmente compensadas por la debilidad de la actividad económica interna, lo que abre margen para continuar con recortes graduales a la tasa de interés, con el objetivo de apoyar el crecimiento sin comprometer de manera inmediata el control inflacionario.

El debate se desarrolla en un escenario global marcado por la incertidumbre geopolítica, donde analistas internacionales han señalado que las tensiones en Medio Oriente pueden prolongar episodios de volatilidad en los mercados, principalmente a través del encarecimiento del petróleo y posibles afectaciones en cadenas de suministro, factores que inciden directamente en las decisiones de política monetaria en economías emergentes.

Las minutas reflejan así una discusión más amplia dentro del banco central entre el énfasis en preservar la estabilidad de precios frente a la necesidad de evitar un freno adicional a la actividad económica, en un momento en que el entorno global continúa siendo un factor determinante para las perspectivas inflacionarias.

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