El Banco de México prevé mantener sin cambios su tasa de interés de referencia en 6.5%, al considerar que la postura monetaria actual es adecuada para enfrentar los retos económicos y los riesgos externos. La decisión se tomó tras la reunión de la Junta de Gobierno del 24 de junio, en la que se valoraron factores como la ausencia de presiones de demanda, el comportamiento del tipo de cambio y el nivel de restricción monetaria vigente.
La minuta de la reunión señaló que la inflación general mostró una disminución durante junio, aunque permanecen riesgos que podrían afectar su trayectoria, entre ellos las condiciones internacionales y las tensiones geopolíticas. El banco central también destacó que algunos incrementos en servicios turísticos estuvieron relacionados con una mayor demanda asociada a eventos deportivos internacionales, pero estimó que ese efecto será temporal.
La institución anticipó una recuperación de la actividad económica durante el segundo trimestre del año, aunque reconoció que persisten señales de debilidad en el consumo privado, la inversión y el mercado laboral. Además, ajustó su previsión de crecimiento para 2026 a una estimación puntual de 1.1%.
Entre los riesgos externos, la Junta de Gobierno identificó las tensiones en Medio Oriente y sus posibles efectos sobre los precios internacionales de energéticos, aunque consideró que algunos avances diplomáticos han reducido las preocupaciones sobre interrupciones en el suministro.