Los mercados bursátiles de Estados Unidos y Europa cerraron con ganancias este jueves tras las pérdidas registradas en la jornada previa, apoyados por el repunte de las empresas tecnológicas y una disminución en los precios del petróleo, aunque los inversionistas mantuvieron la atención sobre la escalada de tensiones entre Washington y Teherán.
En Europa, los principales índices avanzaron con el Euro Stoxx 50 al frente con una subida de 1.28 por ciento, seguido por Madrid con 1.14 por ciento, Milán con 1.09 por ciento, París con 0.9 por ciento y Fráncfort con 0.89 por ciento. Londres fue la excepción al registrar una baja de 0.16 por ciento.
En Wall Street, el Nasdaq destacó con un avance de 1.3 por ciento hasta los 26 mil 206 puntos, mientras que el S&P 500 ganó 0.81 por ciento y cerró en 7 mil 543 unidades. El Dow Jones aumentó 0.27 por ciento para ubicarse en 52 mil 487 puntos.
El sector de semiconductores fue uno de los principales impulsores de la recuperación. Las acciones de Micron subieron 4.5 por ciento después de anunciar mayores inversiones en la fabricación de chips de memoria en Estados Unidos, mientras otras compañías relacionadas con la industria tecnológica también registraron avances.
Los inversionistas siguieron de cerca el comportamiento del petróleo, luego del repunte registrado por las tensiones en Medio Oriente. El crudo Brent retrocedió y volvió a niveles cercanos a los 77 dólares por barril, mientras el West Texas Intermediate descendió hacia los 72 dólares, reduciendo parte de la presión sobre los mercados.
Las bolsas asiáticas cerraron con resultados mixtos. Shanghái avanzó 1.65 por ciento, Tokio ganó 1.38 por ciento y Seúl subió 0.62 por ciento, mientras Hong Kong terminó con una caída de 0.7 por ciento. En otros mercados, el oro recuperó terreno y el bitcóin registró ganancias superiores al 1 por ciento.
La jornada también estuvo marcada por la publicación de las actas de la última reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos, donde se reflejó que algunos integrantes consideraron la posibilidad de elevar las tasas de interés, una señal que mantiene la atención sobre la política monetaria en los próximos meses.