El gobierno de Brasil reiteró su respaldo a la candidatura de la expresidenta de Chile, Michelle Bachelet, para ocupar la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), luego de que el nuevo gobierno chileno decidiera retirar de manera oficial su apoyo a la postulación. La posición brasileña se mantiene dentro del proceso diplomático internacional en el que diversos países han comenzado a definir sus preferencias de cara a la sucesión del actual secretario general António Guterres.
La administración encabezada por Luiz Inácio Lula da Silva sostiene que la candidatura de Bachelet sigue siendo viable dentro de las consultas multilaterales que se realizan en el seno de la ONU, en donde los Estados miembros evalúan posibles aspirantes para el periodo que iniciará en 2026. El respaldo de Brasil se mantiene como uno de los apoyos relevantes dentro de América Latina, región que ha buscado posicionar candidaturas propias en procesos anteriores de selección del máximo cargo del organismo internacional.
El anuncio se produce después de que el gobierno de Chile, encabezado por José Antonio Kast, informara su decisión de retirar el patrocinio oficial a la candidatura de Bachelet, argumentando que no existían condiciones políticas adecuadas para sostener su postulación en el escenario internacional actual. Con esta determinación, el respaldo formal a la exmandataria quedó reducido a países como Brasil y México, que continúan impulsando su nombre dentro de las discusiones diplomáticas.
La candidatura de Michelle Bachelet fue presentada inicialmente como una propuesta conjunta de países latinoamericanos a inicios de 2026, en el contexto del proceso de renovación del liderazgo de la ONU, que se activa conforme se acerca el fin del mandato del actual secretario general. En este proceso, los Estados miembros sostienen negociaciones y consultas informales para evaluar perfiles con experiencia en diplomacia, administración pública y organismos multilaterales.
Bachelet, quien ha ocupado la presidencia de Chile en dos periodos y el cargo de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, permanece como una de las figuras latinoamericanas con mayor trayectoria dentro del sistema de Naciones Unidas. Su candidatura continúa en evaluación dentro del proceso de consultas diplomáticas, mientras los países miembros definen alianzas y posibles apoyos de cara a la elección del próximo secretario general.