El Gobierno de Brasil negó las visas solicitadas por dos funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos que tenían previsto viajar al país sudamericano para reunirse con autoridades electorales y abordar asuntos relacionados con las elecciones presidenciales programadas para el próximo 4 de octubre.
La decisión fue adoptada por el Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño, que rechazó las solicitudes presentadas por Riley Barnes, subsecretario para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, y Samuel Samson, subsecretario adjunto de la misma dependencia. Las autoridades señalaron que la visita no correspondía a una misión internacional de observación electoral y manifestaron preocupación por los objetivos planteados para el encuentro.
La solicitud fue presentada días después de que el senador y candidato presidencial Flávio Bolsonaro afirmara durante una reunión diplomática celebrada en Brasilia que las urnas electrónicas utilizadas en el país fueron fabricadas por la empresa venezolana Smartmatic. El Tribunal Superior Electoral desmintió dichas declaraciones y precisó que la compañía nunca ha suministrado equipos o programas empleados en los procesos electorales brasileños.
El Gobierno brasileño consideró que la coincidencia entre ambos acontecimientos podría representar una utilización política del proceso electoral, por lo que decidió negar el ingreso de los funcionarios estadounidenses. Fuentes diplomáticas señalaron que Brasil mantiene una tradición de apertura hacia las misiones internacionales que acompañan sus elecciones, aunque precisaron que los representantes estadounidenses no acudirían con el carácter de observadores.
La negativa de las visas ocurre en un escenario político marcado por el antecedente de 2022, cuando el entonces presidente Jair Bolsonaro convocó a embajadores extranjeros para cuestionar la seguridad del sistema de votación electrónica. Posteriormente, fue declarado inelegible hasta 2030 tras ser condenado por abuso de poder político y uso indebido de medios públicos.
Las elecciones presidenciales del próximo 4 de octubre enfrentarán al actual mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca un nuevo mandato, y al senador Flávio Bolsonaro, considerado uno de los principales aspirantes a la Presidencia.
La decisión adoptada por las autoridades brasileñas también se produce en medio del debate internacional sobre la integridad de los sistemas electorales y el papel que desempeñan los gobiernos extranjeros en los procesos democráticos. Brasil ha reiterado que las instituciones electorales del país cuentan con mecanismos propios de supervisión y que las misiones internacionales son recibidas bajo lineamientos previamente establecidos.