Un buque petrolero con alrededor de 86 mil barriles de combustible procedentes de México arribó a la bahía de La Habana en un momento crítico para Cuba, que enfrenta apagones prolongados en gran parte de su territorio debido a una profunda crisis energética.
La embarcación, identificada como Ocean Mariner y con bandera de Liberia, llegó a la capital cubana la mañana del viernes, tras haber zarpado semanas atrás del complejo Pajaritos de Petróleos Mexicanos (Pemex), ubicado en el sur de México. El cargamento comenzó a descargarse desde este sábado en la refinería Ñico López, en el municipio habanero de Regla.
El Ocean Mariner es uno de los dos buques que recientemente partieron desde puertos mexicanos con destino a Cuba, junto con el Eugenia Gas, como parte de los envíos de combustible que México ha realizado a la isla en los últimos años. Su llegada ocurre en un contexto marcado por cortes eléctricos que superan las 20 horas diarias en diversas regiones del país.
Desde mediados de 2024, Cuba atraviesa una crisis energética agravada por el deterioro de sus centrales termoeléctricas, constantes fallas técnicas y la falta de recursos financieros para importar el combustible necesario para la generación de electricidad. En el último año, el sistema eléctrico nacional ha registrado cinco colapsos totales, además de varios parciales.
Aunque el cargamento enviado desde México representa apenas un poco más del déficit diario de crudo de la isla, su arribo podría contribuir de manera temporal a reducir la presión sobre el sistema eléctrico. Cuba requiere cerca de 110 mil barriles diarios para cubrir sus necesidades básicas, de los cuales solo alrededor de 40 mil provienen de producción nacional.
Datos oficiales indican que cerca del 60 por ciento del combustible que consume el país es importado, y que aproximadamente el 65 por ciento de ese volumen se destina a las termoeléctricas, lo que refleja la alta dependencia externa del sistema energético cubano.
La llegada de este nuevo cargamento ocurre además en medio de la incertidumbre sobre el suministro tradicional de petróleo desde Venezuela, lo que mantiene a la isla en una situación de alta vulnerabilidad energética.