Buscan reforzar la reforestación en la zona monarca ante presión sobre su hábitat
evangelio | 20 marzo, 2026

Concluida la temporada de hibernación de la mariposa monarca, comunidades y ejidatarios en Michoacán iniciaron gestiones para fortalecer las acciones de reforestación en los bosques donde la especie pasa el invierno. La solicitud fue presentada ante el Congreso del Estado por Homero Gómez Valencia y representantes de núcleos agrarios, con el objetivo de obtener respaldo institucional para la donación de plantas que permitan ampliar las jornadas de restauración forestal en la región.

El planteamiento se centra en la obtención de oyamel, especie clave para el equilibrio del ecosistema monarca. Este tipo de árbol genera las condiciones microclimáticas que permiten a las mariposas resistir temperaturas bajas durante su estancia en México, tras recorrer miles de kilómetros desde Canadá y Estados Unidos. Sin esa cobertura forestal, la capacidad de refugio disminuye y la vulnerabilidad de las colonias aumenta de forma significativa.

Para este año, los impulsores de la iniciativa fijaron como meta superar las 100 mil plantas, con énfasis en zonas estratégicas que han registrado pérdida de cobertura vegetal. La región monarca, compartida entre Michoacán y el Estado de México, abarca más de 56 mil hectáreas, aunque no toda la superficie conserva condiciones óptimas. En distintas áreas se han identificado afectaciones derivadas del cambio de uso de suelo, la tala ilegal y la presión agrícola, factores que han fragmentado el hábitat a lo largo de las últimas décadas.

Los datos más recientes de monitoreo muestran que, durante la temporada 2025–2026, las colonias de mariposa monarca ocuparon cerca de 2.9 hectáreas de bosque, lo que representa una recuperación frente al ciclo anterior. Sin embargo, esta cifra sigue por debajo de los niveles considerados estables para la conservación de la especie, lo que mantiene activa la preocupación entre comunidades, autoridades y organizaciones ambientales.

La reforestación se plantea como parte de un proceso continuo de restauración que depende tanto de recursos institucionales como de la participación social. En las próximas semanas se prevé la apertura de convocatorias de voluntariado para sumar personas a las labores en campo, en un esfuerzo que busca recuperar gradualmente las condiciones del bosque que sostienen uno de los fenómenos migratorios más importantes del continente.

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