El expresidente Felipe Calderón calificó como “miserables” a las personas que dañaron y decapitaron su estatua en el Complejo Cultural Los Pinos, luego de una protesta de extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro (LyFC).
Calderón señaló que la escultura representa poco para él, pero consideró que los hechos dicen más sobre quienes participaron en la agresión.
“Esa estatua, la verdad, dice muy poco de mí, pero dice muchísimo de quiénes son ellos: unos miserables”, declaró.
El exmandatario también cuestionó las condiciones de seguridad en Los Pinos y afirmó que el gobierno debe garantizar la protección de bienes y personas. Además, sostuvo que la agresión buscaba desviar la atención de otros problemas del país.
Los hechos ocurrieron el 30 de septiembre, después de que extrabajadores de LyFC protestaran contra Calderón durante su participación en el foro “América Libre”. Posteriormente, un grupo se trasladó al complejo cultural, ingresó sin autorización y golpeó la estatua de bronce hasta desprenderle la cabeza y la placa conmemorativa.
La escultura ya se encontraba en el suelo desde julio de 2025, cuando un árbol cayó sobre ella. La Secretaría de Cultura informó que los daños fueron notificados a la aseguradora del recinto y que se iniciaron procedimientos ante las autoridades correspondientes.
La protesta estuvo relacionada con el reclamo de los extrabajadores por la extinción de Luz y Fuerza del Centro, decretada en octubre de 2009 durante el gobierno de Calderón y que dejó sin empleo a más de 44 mil trabajadores. El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) se deslindó de los daños a la estatua.
Calderón, por su parte, defendió las decisiones tomadas durante su administración y afirmó que conserva la satisfacción de haber actuado conforme a sus convicciones, pese a reconocer que algunas medidas fueron “costosas” y “riesgosas”.