La Cámara de Diputados aprobó en lo general y en lo particular una reforma constitucional para reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas, mediante modificaciones al artículo 123 de la Constitución. El dictamen fue avalado por mayoría calificada y turnado a las legislaturas estatales para su análisis y eventual ratificación.
La reforma establece que la disminución se aplicará de manera progresiva. De acuerdo con el régimen transitorio aprobado, la jornada se reducirá de forma escalonada a partir de 2027, con un ajuste de dos horas por año hasta alcanzar el límite de 40 horas en 2030. Durante el periodo de transición, las empresas deberán adecuar sus esquemas laborales conforme al calendario previsto.
El texto mantiene el derecho de las personas trabajadoras a un día de descanso con goce de salario por cada seis días laborados y conserva las disposiciones relativas al pago de horas extraordinarias. También fija límites al tiempo extra, que no podrá exceder de doce horas semanales, distribuidas conforme a lo establecido en la legislación secundaria.
Durante la discusión en el pleno se expusieron posturas a favor y en contra. Legisladores que respaldaron la iniciativa señalaron que la medida busca mejorar las condiciones de vida, favorecer la conciliación entre trabajo y vida personal y armonizar la legislación mexicana con estándares internacionales en materia laboral. En contraste, algunos diputados advirtieron sobre posibles impactos en pequeñas y medianas empresas y solicitaron acompañamiento para los sectores productivos durante la implementación.
El proyecto fue impulsado por el Ejecutivo federal encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo como parte de una agenda de reformas laborales. Una vez que sea aprobado por la mayoría de los congresos locales, el decreto podrá ser promulgado y entrará en vigor conforme a los plazos establecidos en los artículos transitorios.