Un testigo de la Fiscalía General del Estado (FGE) reveló, durante la audiencia de vinculación a proceso contra César Alejandro “N”, “El Botox”, líder de crimen organizado, que este grupo criminal mantenía cámaras de vigilancia ilegales instaladas en lugares públicos, incluido el tianguis limonero de la región.
Según la declaración ministerial reproducida en el juicio, el testigo -quien asegura haber sido reclutado forzadamente por la organización- relató que “El Perfumes” y “El Batman”, presuntos integrantes del cártel, llegaron a su negocio y le entregaron un radio y una tableta vinculada a un sistema de videovigilancia irregular, con acceso a una cámara ubicada específicamente en el tianguis.
Tras el asesinato del empresario Bernardo Bravo Manríquez, el agraviado decidió acudir al Ministerio Público para entregar los dispositivos, afirmando que nunca quiso formar parte de la estructura criminal. Los equipos fueron incorporados como prueba en la investigación.
Las autoridades denominan “cámaras parásito” a estos dispositivos de vigilancia ilegales, instalados y operados por grupos delictivos para espiar movimientos de fuerzas de seguridad, bandas rivales y civiles, invadiendo espacios públicos y privados. Su uso se ha documentado previamente en otras regiones del país como una herramienta de control territorial y logística criminal.