El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, anunció este lunes que Canadá incluirá a los cárteles de la droga en su lista de organizaciones terroristas.
Esta medida es parte de un esfuerzo conjunto para reforzar la seguridad fronteriza y combatir el crimen organizado, en el marco de los acuerdos alcanzados durante una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La decisión subraya la creciente preocupación de ambos países por los impactos negativos del narcotráfico y sus efectos devastadores en la sociedad.
Trudeau detalló que, además de catalogar a los cárteles como organizaciones terroristas, Canadá nombrará un zar del fentanilo, fortalecerá la vigilancia fronteriza con un monitoreo las 24 horas del día y creará una Fuerza de Ataque Conjunta entre Canadá y Estados Unidos para combatir el crimen organizado, el tráfico de fentanilo y el blanqueo de dinero.
El gobierno canadiense también respaldará estas acciones con una inversión de 200 millones de dólares y ha firmado una nueva directiva de inteligencia destinada a reforzar las capacidades de ambos países en la lucha contra estas amenazas.
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La decisión de clasificar a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas también responde a una medida similar tomada por el presidente Donald Trump, quien en su regreso a la Casa Blanca firmó una orden ejecutiva sobre este tema.
Trump destacó que los cárteles representan una amenaza significativa para la seguridad de Estados Unidos, al afirmar que “matan a 253 mil estadounidenses al año”, cifra que, según el presidente, podría estar subestimada y acercarse a los 300 mil.
Este enfoque conjunto, respaldado tanto por Canadá como por Estados Unidos, refleja la intensificación de las acciones para abordar el narcotráfico y sus consecuencias, en un momento en que ambos países se enfrentan a una crisis de salud pública relacionada con el abuso de opioides y otras sustancias.
La medida también ha provocado un debate internacional sobre las implicaciones de clasificar a los cárteles como terroristas y las posibles repercusiones en la relación bilateral con México, país que históricamente ha sido reacio a estas clasificaciones.