Según informaciones de medios internacionales, las Fuerzas Armadas canadienses habrían elaborado por primera vez en un siglo un modelo de defensa ante un posible ataque militar de Estados Unidos. El escenario contempla que una ofensiva estadounidense avanzaría desde el sur, tomando posiciones estratégicas por tierra y mar en un plazo de entre dos días y una semana.
Ante la evaluación de que no se cuenta con efectivos ni armamento suficiente para repeler un ataque convencional, el plan defensivo analizaría el recurso a tácticas irregulares, como emboscadas, sabotajes, guerra con drones y operaciones relámpago. Estas estrategias se inspirarían en métodos de guerrilla empleados históricamente por grupos como los muyahidines afganos.
El modelo hipotético plantea que una señal de alerta sería una declaración de Washington sobre el fin de la cooperación en el Comando de Defensa Aeroespacial de América del Norte (NORAD), organismo conjunto entre ambos países. A pesar de la elaboración de este plan, las fuentes señalan que una invasión de este tipo no se considera un escenario probable en la actualidad.