Canadá ha dejado de considerar como una broma las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la posibilidad de incorporar al país como su estado número 51.
La inquietante idea fue planteada por Trump durante una reunión con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, el 29 de noviembre en Mar-a-Lago, donde Trudeau advirtió que los aranceles del 25 % podrían perjudicar gravemente la economía canadiense.
Desde entonces, Trump ha reiterado su interés en la anexión, incluso compartiendo en su cuenta de Truth Social una imagen de él mirando hacia Canadá junto a su bandera.
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Trudeau ha calificado la propuesta como una amenaza seria, señalando que Trump es consciente de los recursos minerales críticos de Canadá y que su interés en el país podría estar motivado por el deseo de beneficiarse de ellos.
Una reciente encuesta de Pollara revela que solo el 10 % de los canadienses considera que Trump está bromeando, mientras que el 34 % cree que habla en serio y el 47 % piensa que sus comentarios son una táctica de negociación para amenazar a Canadá.
Además, los sentimientos hacia Estados Unidos han empeorado, con 63 % de canadienses expresando opiniones negativas sobre el país.
El embajador canadiense en Francia, Stephane Dion, también se pronunció al respecto, y afirmó que las amenazas de Trump violan el derecho internacional y subrayó la necesidad de que Canadá y sus aliados trabajen juntos para enfrentar las tensiones comerciales con Estados Unidos.