Cantante iraní es condenada a cuatro años de prisión tras ofrecer un concierto en Teherán
evangelio | 20 agosto, 2026

La cantante iraní Hiwa Seyfizade fue sentenciada a cuatro años de prisión por las autoridades de su país, luego de ser acusada de “incitación a la corrupción y la prostitución” a raíz de un concierto que ofreció a finales de febrero en Teherán.

Durante la presentación, la artista interpretó versos del reconocido poeta persa Saadi, una actuación que posteriormente derivó en el proceso judicial en su contra.

Tras conocer la sentencia, Seyfizade cuestionó los argumentos utilizados para condenarla y defendió su trayectoria dentro de la música iraní. En un video difundido en redes sociales, afirmó que durante años ha continuado con su actividad artística pese a las restricciones que enfrentan las cantantes en el país.

La intérprete también puso en duda que recitar poesía de Saadi o interpretar una canción tradicional iraní pueda ser considerado una conducta que promueva la corrupción o la prostitución.

Seyfizade anunció que recurrirá la decisión y que utilizará todas las vías legales disponibles para intentar revertir la condena.

Su caso se suma a otros procesos contra artistas mujeres en Irán. Uno de los más recientes corresponde a la cantante Parastu Ahmadi, quien fue detenida a finales de 2024 después de publicar en YouTube una presentación en la que apareció cantando sin utilizar el hiyab.

En junio de este año, Ahmadi y ocho integrantes de su equipo fueron condenados a recibir 74 latigazos, además de enfrentar restricciones durante dos años para salir de Irán y desarrollar actividades artísticas.

Las mujeres enfrentan fuertes limitaciones para realizar presentaciones musicales ante público en territorio iraní, particularmente cuando entre los asistentes se encuentran hombres. Estas restricciones forman parte de un sistema de normas que también establece disposiciones estrictas sobre la vestimenta femenina.

Las medidas han provocado diversas expresiones de rechazo por parte de mujeres iraníes durante los últimos años. Uno de los movimientos más importantes surgió tras la muerte de Mahsa Amini, una joven de 22 años que fue detenida en septiembre de 2022 por presuntamente llevar de manera incorrecta el hiyab y murió mientras se encontraba bajo custodia policial.

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