Mientras miles de familias michoacanas dependen de lo que envían sus parientes desde Estados Unidos, en Casa Michoacán comenzó un proceso para mejorar cómo se atiende a quienes viven entre la ida, el regreso y la espera.
Ahí se reunieron enlaces de las Oficinas de Migrantes Municipales para recibir capacitación enfocada en trámites, acompañamiento y orientación a personas migrantes y a sus familias. No se trata solo de documentos, sino de resolver dudas, evitar abusos y facilitar procesos que, para muchas personas, resultan confusos o inaccesibles.
Uno de los temas centrales fue el uso de la tarjeta Finabien, una herramienta que permite recibir remesas con menores comisiones y mayor seguridad. Para muchas familias, unos cuantos pesos menos en cargos bancarios hacen diferencia cuando ese dinero se destina a comida, renta o estudios.
También se abordó la situación de quienes regresan al estado después de años fuera. La capacitación incluye la certificación de habilidades laborales para migrantes retornados, con la intención de que puedan incorporarse al trabajo formal sin empezar desde cero, así como medidas para reducir riesgos de extorsión durante traslados o trámites.
El contexto explica la urgencia. Michoacán recibe más de 5,000 millones de dólares al año en remesas, uno de los montos más altos del país. Ese flujo sostiene economías familiares completas, pero también deja en evidencia la necesidad de acompañamiento institucional cercano, no burocrático.
La apuesta es que los enlaces municipales sean el primer contacto real con las familias migrantes: alguien que oriente, explique y acompañe, en un estado donde migrar sigue siendo, para muchos, una necesidad más que una elección.