Luis Cárdenas Palomino, exdirector de Seguridad Regional de la extinta Policía Federal, permanecerá en prisión pese a haber cumplido una condena de 5 años y 3 meses por tortura contra integrantes de la familia Vallarta. El exfuncionario enfrenta además un proceso penal por su presunta responsabilidad en el ingreso de armas a México durante el operativo “Rápido y Furioso”.
El proceso está relacionado con la acusación de omisión para impedir la introducción al territorio nacional de armas, municiones y otros materiales de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas. En junio de 2025, un Tribunal Colegiado de Apelación revocó la resolución que había permitido su libertad en este caso y ordenó que continuara el procedimiento en su contra.
El operativo “Rápido y Furioso” fue implementado entre 2009 y 2011 por autoridades de Estados Unidos con el objetivo de rastrear armas introducidas a México, pero parte del armamento terminó en manos de grupos criminales. Por este caso, Cárdenas Palomino mantiene prisión preventiva mientras continúa el proceso judicial.