Organizaciones criminales de México y otros países de América Latina han extendido sus operaciones a por lo menos 12 países europeos y podrían tener presencia en 16, mediante alianzas con mafias locales y redes dedicadas al tráfico de drogas, de acuerdo con una investigación difundida este martes.
Entre los grupos identificados están los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación (CJNG), además de organizaciones de Colombia, Brasil, Venezuela y Estados Unidos. Las actividades detectadas incluyen el tráfico de cocaína y la instalación de laboratorios para procesar drogas sintéticas.
La investigación documentó operaciones de grupos mexicanos en el sur de Francia, el noreste de Polonia y Brandeburgo, región alemana ubicada al sur de Berlín, donde las autoridades descubrieron laboratorios de metanfetamina. También se identificó actividad de organizaciones latinoamericanas en Rumania y Bulgaria.
España, Portugal, Países Bajos, Bélgica y Francia figuran entre los países europeos donde estas redes tienen una presencia más destacada. Sin embargo, el alcance podría ser mayor, pues algunas organizaciones trabajan mediante acuerdos con grupos criminales locales sin establecer necesariamente una estructura permanente en el continente.
Entre las agrupaciones señaladas también aparecen el Clan del Golfo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y disidencias de las FARC, de Colombia; el Primeiro Comando da Capital (PCC) y el Comando Vermelho, de Brasil; así como el Tren de Aragua, de Venezuela, y las pandillas Barrio 18 y MS-13.
Un informe de la Fiscalía de São Paulo, elaborado parcialmente con datos de la agencia de inteligencia brasileña, señala que el PCC opera en 16 países europeos, entre ellos Reino Unido, Irlanda, Islandia, Serbia, Suecia, Suiza y Turquía.
La expansión de estas organizaciones coincide con un incremento en el tráfico de cocaína. Entre 2014 y 2024, las incautaciones de esta droga en Europa aumentaron 471%, mientras las autoridades desmantelaron más laboratorios dedicados al procesamiento de sustancias derivadas.
El crecimiento de la producción en América Latina y las mayores ganancias que ofrece el mercado europeo han favorecido la expansión de las redes criminales, que establecen vínculos con organizaciones locales para distribuir drogas y ampliar sus operaciones.
De acuerdo con datos citados en la investigación, la producción de cocaína en América Latina alcanzó alrededor de 4 mil 100 toneladas en 2024, aproximadamente cuatro veces más que una década antes.
La investigación también advierte que la presencia de los cárteles mexicanos en Europa no necesariamente implica que