Ceci Flores y su hija reciben certificación oficial como buscadoras de personas desaparecidas
evangelio | 7 octubre, 2026

Ceci Patricia Flores Armenta, fundadora de Madres Buscadoras de Sonora, y su hija Milagros de Jesús Valenzuela Flores se convirtieron en las primeras familiares de personas desaparecidas en México en obtener una certificación oficial para realizar labores de búsqueda.

Ambas fueron acreditadas bajo el Estándar de Competencia EC1542, denominado “Búsqueda de personas desaparecidas y no localizadas”, del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER), con lo que se reconocen formalmente los conocimientos y habilidades que han desarrollado durante años de búsqueda.

La certificación contempla competencias para participar en procesos de búsqueda tanto en campo como de manera remota, además de actividades como recopilación de información, entrevistas y elaboración de reportes relacionados con la localización de personas desaparecidas.

Los documentos fueron emitidos por el CONOCER, organismo vinculado con la Secretaría de Educación Pública, en conjunto con el Instituto Estatal de Capacitación (IECA) de Guanajuato. Aunque los certificados tienen fecha del 2 de diciembre de 2025, fueron dados a conocer públicamente por Ceci Flores este 7 de octubre.

A través de sus redes sociales, Flores señaló que el reconocimiento representa algo más que la entrega de un documento, pues formaliza los conocimientos adquiridos por las familias durante sus años de búsqueda.

La activista también aclaró que la certificación no pretende sustituir las responsabilidades de las autoridades en la localización e investigación de personas desaparecidas, sino brindar mayores herramientas y preparación a quienes participan en estas labores.

Flores comenzó a buscar a sus hijos después de la desaparición de Alejandro Guadalupe Islas Flores, ocurrida en 2015 en Los Mochis, Sinaloa, y posteriormente de Marco Antonio Sauceda Rocha, desaparecido en 2019 en Bahía de Kino, Sonora. Su trayectoria la llevó a fundar Madres Buscadoras de Sonora y a participar en búsquedas junto con otras familias.

Con la certificación obtenida junto con su hija, Flores planteó que el proceso pueda extenderse a más familiares de personas desaparecidas en el país y que los conocimientos adquiridos por los colectivos sean reconocidos mediante capacitación y evaluación formal.

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