Cerca de 400 embarcaciones pesqueras chinas operan frente a Perú y avanzan hacia aguas próximas a Ecuador
evangelio | 30 junio, 2026

Una flota de casi 400 embarcaciones pesqueras de origen chino permanece frente a la costa sur de Perú y mantiene un desplazamiento hacia el norte del océano Pacífico, en una ruta que históricamente la acerca a las aguas próximas a las islas Galápagos, en Ecuador. El monitoreo satelital identificó más de 340 barcos poteros, además de entre 20 y 25 buques nodriza que brindan apoyo logístico en altamar.

El investigador argentino Milko Schvartzman, especialista en pesca ilegal en el Atlántico y el Pacífico Sur, señaló que la concentración de la flota representa un alto riesgo para la conservación marina, las especies migratorias y el ecosistema del Pacífico oriental. También indicó que este año las embarcaciones completaron su tránsito por el sur de Galápagos con mayor rapidez que en temporadas anteriores, lo que podría acelerar su llegada a las inmediaciones de la zona económica exclusiva de Ecuador.

La presencia de estas embarcaciones forma parte de las operaciones de la flota pesquera de aguas distantes de China, considerada una de las más grandes del mundo. Diversos estudios han documentado un incremento de la actividad pesquera en los límites de las zonas económicas exclusivas de países como Perú, Ecuador, Chile y Argentina, donde se concentra principalmente la captura de calamar gigante.

Las autoridades mantienen vigilancia permanente debido a antecedentes registrados en años anteriores cerca de la Reserva Marina de Galápagos, donde embarcaciones extranjeras han sido sancionadas por pesca ilegal de especies protegidas. En temporadas recientes también se han detectado centenares de barcos operando en los límites de las aguas jurisdiccionales ecuatorianas.

En Perú, la Sociedad Nacional de Pesquería Artesanal estimó que la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada atribuida a esta flota ha generado pérdidas cercanas a los 300 millones de dólares y ha afectado a más de 20 mil pescadores artesanales y sus familias. Asimismo, un estudio de la organización C4ADS identificó que una parte de los barcos que operan frente a Sudamérica mantiene vínculos con antecedentes de actividades ilícitas o violaciones a los derechos laborales.

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