La emergencia por los incendios forestales que afectan al sur de Chile llevó al presidente Gabriel Boric a decretar estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío durante la madrugada del domingo, una medida que busca agilizar la movilización de recursos ante el avance del fuego y la magnitud de los daños.
De acuerdo con información oficial, actualmente se mantienen activos 19 focos de incendio a nivel nacional, de los cuales 12 se concentran en estas dos regiones, ubicadas a unos 500 kilómetros al sur de Santiago. La situación ha obligado a evacuar de manera preventiva a cerca de 20 mil personas, principalmente en sectores urbanos que han sido alcanzados por las llamas.
“El estado de catástrofe nos permite disponer de todos los recursos necesarios para enfrentar esta emergencia”, señaló el mandatario a través de redes sociales, en un mensaje en el que subrayó la gravedad de los incendios en curso.
Las zonas más afectadas se localizan en los municipios de Penco y Lirquén, en la región del Biobío, donde viven alrededor de 60 mil personas. Imágenes difundidas por la televisión local muestran viviendas cercadas por el fuego, calles cubiertas de humo y vehículos completamente calcinados.
La directora del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), Alicia Cebrián, indicó que Penco y el sector de Lirquén concentran el mayor número de evacuaciones. “Estimamos que unas 20 mil personas han debido salir de sus hogares”, afirmó en entrevista televisiva.
Como medida preventiva, el hospital de Lirquén fue evacuado en su totalidad, incluyendo personal médico y pacientes, ante la cercanía de las llamas. Además, toda la provincia de Concepción permanece bajo alerta roja, lo que refleja el alto nivel de riesgo existente.
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, describió el escenario como una situación fuera de control. Visiblemente afectado, denunció que su comuna está siendo devastada por el fuego y alertó sobre la compleja labor de los equipos de emergencia. “Tengo bomberos atrapados por el fuego y necesitamos maquinaria urgente para rescatarlos”, señaló, al tiempo que pidió apoyo de la Armada para evitar un colapso durante las evacuaciones.
Chile arrastra una dura experiencia reciente con este tipo de desastres. En febrero de 2024, incendios registrados en los alrededores de Viña del Mar dejaron 138 personas fallecidas y más de 16 mil damnificados, una tragedia que permanece fresca en la memoria del país y que hoy vuelve a encender las alarmas en la zona centro-sur.