Un centro de computación inteligente de última generación comenzó a operar este año en Lingshui, provincia de Hainan, con el objetivo de fortalecer la infraestructura de Inteligencia Artificial (IA) en China.
La instalación cuenta con una cápsula submarina de datos, conectada a una estación costera, que forma un clúster informático de alto rendimiento capaz de procesar grandes volúmenes de información con eficiencia energética optimizada.
La cápsula, de 18 metros de largo y 3.6 metros de diámetro, alberga más de 400 servidores de alto rendimiento. Su potencia de cálculo equivale a la de 30 mil ordenadores de juegos de gama alta operando simultáneamente, y permite ejecutar en un segundo el volumen de cálculo de casi un año en ordenadores convencionales.
Esta capacidad respalda tecnologías como los asistentes de IA impulsados por DeepSeek, capaces de gestionar hasta siete mil conversaciones por segundo.
De acuerdo con Wang Peng, investigador de la Academia de Ciencias Sociales de Beijing, este tipo de centros de computación inteligente son clave para la investigación y el desarrollo de IA.
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Además, su integración con otros centros permite mejorar la eficiencia computacional y reducir costos operativos. El uso del agua de mar como sistema de refrigeración natural también optimiza el consumo de recursos y mejora la estabilidad de la infraestructura.
Hasta la fecha, el centro ha firmado acuerdos con cerca de 10 empresas que aplicarán sus capacidades en el entrenamiento de modelos de IA, simulaciones industriales y desarrollo de juegos.
A nivel nacional, China ha puesto en marcha 219 proyectos de computación inteligente en 81 ciudades desde 2022, con una tasa de crecimiento proyectada del 33.9 % anual hasta 2027.
La nueva instalación de Hainan refuerza la posición del país en la carrera global por la innovación en Inteligencia Artificial.