China trasladó la sonda Chang’e-7 y el cohete Larga Marcha-5 Y14 a la zona de lanzamiento del centro espacial de Wenchang, en la isla de Hainan, como parte de los preparativos para una misión dirigida al polo sur de la Luna. La nave y el cohete ya habían llegado previamente a las instalaciones para completar el ensamblaje y las pruebas necesarias.
El lanzamiento está previsto para los próximos días, aunque la fecha exacta todavía no ha sido confirmada oficialmente. La misión buscará indicios de hielo de agua en zonas del polo sur lunar, particularmente en regiones que permanecen en sombra de manera permanente.
Chang’e-7 combinará un orbitador, un módulo de descenso, un vehículo explorador y una pequeña sonda capaz de desplazarse mediante saltos. Esta última llevará instrumentos para analizar moléculas de agua y podría ingresar en áreas de difícil acceso, donde las bajas temperaturas podrían favorecer la conservación de hielo.
La misión también pondrá a prueba tecnologías para realizar alunizajes de alta precisión, desplazamientos sobre la superficie y exploración de cráteres permanentemente oscuros. La presencia de agua congelada es relevante para futuros proyectos de exploración, ya que sus componentes podrían ser utilizados para obtener oxígeno e hidrógeno.
China busca avanzar con este programa después de que Chang’e-4 lograra en 2019 el primer alunizaje en la cara oculta de la Luna y Chang’e-6 trajera en 2024 muestras de esa región.
El país prevé continuar la exploración con Chang’e-8, programada para alrededor de 2029, mientras desarrolla su programa de vuelos tripulados con el objetivo de llevar astronautas chinos a la Luna antes de 2030.