El Ministerio de Comercio de China anunció una prohibición general de exportar materiales estratégicos de alta tecnología, como el galio, el germanio y el antimonio, a suelo estadounidense.
La decisión se produce como respuesta a las recientes limitaciones impuestas por Washington a las exportaciones relacionadas con la fabricación de semiconductores que han afectado a empresas chinas.
El anuncio llega en respuesta a las autoridades estadounidenses que han ampliado su lista de empresas chinas que están sujetas a controles de exportación en relación con equipos para la producción de chips informáticos, así como software y chips de memoria de gran ancho de banda.
Esos componentes son esenciales para una variedad de aplicaciones avanzadas, incluidas las tecnologías militares.
La escalada de las restricciones comerciales por parte de Pekín coincide con la amenaza del presidente electo Donald Trump, quien ha manifestado su intención de aumentar los aranceles sobre las importaciones de China y otros países, lo que podría agravar las ya tensas relaciones en el ámbito comercial y tecnológico entre ambas potencias.
Te puede interesar: BdeM descarta que la frontera sea una puerta trasera para mercancías chinas hacia EUA
En julio de 2023, China ya había anunciado que requeriría licencias para la exportación de ciertos materiales estratégicos.
En agosto, el Ministerio de Comercio implementó restricciones adicionales al antimonio, un elemento vital en la fabricación de productos que van desde baterías a armamento, además de reforzar el control sobre las exportaciones de grafito.
Los nuevos requisitos también abarcan materiales superduros, como diamantes y otros productos sintéticos de alta densidad, que son cruciales en numerosos sectores industriales, desde herramientas de corte hasta frenos de disco y revestimientos protectores.
Las licencias requeridas para esos materiales también se extienden a tecnología y maquinaria de fundición y separación, enfatizando el enfoque de Beijing en el control de exportaciones de recursos estratégicos.
Con China como la principal fuente global de galio y germanio, que son indispensables en la fabricación de chips para dispositivos móviles, vehículos y otros artículos tecnológicos, así como en la industria solar y militar, el nuevo escenario podría tener repercusiones en la cadena de suministro global y en la competitividad tecnológica entre ambos países.