El gobierno de China salió en defensa de España y rechazó tajantemente que el comercio internacional pueda utilizarse como herramienta de presión política, luego de las amenazas lanzadas desde Estados Unidos de “cortar todo el comercio” con el país europeo e incluso imponer un embargo.
En rueda de prensa, la portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, fue clara al afirmar que “el comercio no debe ser utilizado como arma ni como instrumento”, en respuesta a una pregunta sobre las declaraciones emitidas por el presidente estadounidense.
La postura de China llega después de que Donald Trump arremetiera contra el Gobierno del presidente Pedro Sánchez por negarse a autorizar el uso de las bases militares de Rota y Morón para operaciones vinculadas a la ofensiva contra Irán. Durante una comparecencia junto al canciller alemán Friedrich Merz, Trump también criticó la negativa de España a elevar su gasto militar hasta el 5% del PIB, cifra que Washington exige a sus aliados europeos.
“Todos aceptaron mi petición, Alemania, todos, menos España”, declaró el mandatario, antes de deslizar la posibilidad de represalias comerciales.
En el ámbito diplomático chino, el mensaje fue interpretado como un respaldo explícito al Gobierno español. Más allá de la declaración, el posicionamiento refleja el fortalecimiento de los lazos entre China y España en los últimos años, en un contexto de creciente rivalidad entre China y Estados Unidos.
España es uno de los principales socios comerciales de China en el sur de Europa y un punto estratégico para inversiones en infraestructura, energía y logística. A su vez, el mercado chino se ha consolidado como destino clave para productos agroalimentarios españoles, especialmente carne de cerdo, además de aceite de oliva y vino.