El lunes un potente ciclón bomba afectó Nueva York y gran parte del noreste de Estados Unidos, provocando intensas nevadas, fuertes vientos y cortes de electricidad. El sistema generó acumulaciones de nieve que superaron los 30 cm en varias zonas y más de 60 cm en algunas áreas de Nueva Jersey, situándose entre las nevadas más intensas registradas en la región en los últimos años.
Autoridades de al menos siete estados , incluidos Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts y Connecticut, declararon estado de emergencia, cerraron escuelas y limitaron la circulación de vehículos no esenciales. Se suspendieron operaciones de trenes, transporte público y vuelos en aeropuertos clave como JFK, LaGuardia, Newark y Boston Logan, con miles de vuelos cancelados o retrasados.
La tormenta también provocó cortes de energía generalizados, dejando sin electricidad a decenas de miles de hogares y negocios. Se recomendó a la población permanecer en sus hogares y extremar precauciones ante la ventisca, la baja visibilidad y el riesgo de accidentes por nieve acumulada y hielo en carreteras.
Meteorológicamente, un ciclón bomba se caracteriza por una rápida caída de presión atmosférica, lo que intensifica el viento y la nieve en pocas horas. Las autoridades mantienen vigilancia continua y han activado planes de emergencia para restablecer servicios esenciales y atender a las personas afectadas por la tormenta.
El fenómeno continúa en evolución y se espera que las condiciones de nieve y viento persistan durante varias horas, afectando la movilidad y la seguridad en la región noreste de Estados Unidos.