La Ciudad de México se prepara para recibir la inauguración de la Copa del Mundo de fútbol en medio de uno de los niveles de congestión vehicular más altos del planeta, una condición que impacta de forma constante la movilidad diaria de millones de habitantes y que ha colocado a la capital mexicana en diversos estudios internacionales como una de las urbes con mayores problemas de tránsito.
Entre los análisis se encuentran el TomTom Traffic Index y el INRIX Global Traffic Scorecard, que han evaluado durante distintos periodos el tiempo perdido en congestión, la velocidad promedio en horas pico y el impacto económico de los embotellamientos en grandes ciudades del mundo, ubicando de forma recurrente a la capital mexicana entre las más saturadas.
En la antesala del torneo, la situación se ve intensificada por la combinación de obras públicas en distintos puntos de la ciudad, manifestaciones sociales, bloqueos intermitentes y condiciones climáticas que han generado mayores complicaciones en la circulación, afectando tanto a rutas primarias como secundarias.
La capital mexicana será una de las sedes principales del evento deportivo internacional, lo que implicará un incremento en la llegada de visitantes y una mayor presión sobre la infraestructura de transporte, así como sobre los accesos a estadios, zonas de concentración masiva y corredores turísticos.
Este escenario añade retos adicionales a la movilidad cotidiana de los habitantes, quienes enfrentan tiempos de traslado más largos en sus actividades laborales, educativas y personales, en un entorno urbano que ya registra altos niveles de saturación vehicular de manera permanente.