La disputa entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Caballeros Templarios permanece como uno de los principales focos de violencia en Michoacán, donde ambos grupos criminales mantienen una confrontación por el control de distintas zonas estratégicas del estado, principalmente en la región de Tierra Caliente y el área de Pátzcuaro.
El fiscal general de Michoacán, Carlos Torres Piña, señaló que este conflicto tiene varios años de antecedentes y continúa generando episodios violentos entre ambas organizaciones. La pugna se concentra en territorios donde los grupos buscan mantener influencia sobre rutas de movilidad, actividades económicas y zonas consideradas clave para sus operaciones.
Aunque los mapas de seguridad elaborados por autoridades federales y estatales han identificado la presencia de diversas organizaciones delictivas en la entidad, la confrontación entre el CJNG y Los Caballeros Templarios continúa siendo una de las principales disputas que explican parte de la violencia registrada en Michoacán.
El CJNG mantiene presencia en distintos municipios del estado y enfrenta la resistencia de grupos locales que buscan conservar espacios de control. Por su parte, Los Caballeros Templarios concentran su actividad principalmente en Tierra Caliente, con influencia también en zonas de Guerrero y el Estado de México.
La región de Tierra Caliente se mantiene como una de las zonas más afectadas por la actividad criminal, con problemáticas relacionadas con extorsión, amenazas contra sectores productivos y enfrentamientos entre grupos rivales. Actividades como la producción agrícola, especialmente la relacionada con el limón, han sido impactadas por las disputas territoriales.
Tras los asesinatos del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, y del líder limonero Bernardo Bravo, autoridades estatales y federales reforzaron los operativos de seguridad en distintos puntos de Michoacán, con acciones enfocadas en contener la presencia de grupos criminales y reducir los hechos violentos.
La disputa entre estas organizaciones continúa representando uno de los mayores desafíos de seguridad para Michoacán, mientras las autoridades mantienen operativos en las regiones donde persiste la confrontación por el control territorial.