El hantavirus, un grupo de virus transmitidos principalmente por roedores, ha vuelto a generar atención internacional tras un brote registrado en un crucero que partió de Ushuaia y que dejó varios casos graves, incluyendo fallecimientos y personas en estado crítico. Las autoridades sanitarias mantienen medidas de control en la embarcación, mientras se refuerza la vigilancia epidemiológica.
El virus pertenece a una familia de patógenos zoonóticos que se transmiten de animales a humanos, principalmente a través del contacto con excrementos, orina o saliva de roedores infectados, así como por la inhalación de partículas contaminadas. Su letalidad puede variar entre el 5 y el 15 por ciento, dependiendo del tipo de cepa.
Existen dos grandes grupos de hantavirus, los del Viejo Mundo, presentes en Europa y Asia, y los del Nuevo Mundo, en América, que pueden provocar desde fiebre hemorrágica con afectación renal hasta síndrome pulmonar severo con insuficiencia respiratoria. En ambos casos, los síntomas iniciales suelen confundirse con una gripe común, lo que dificulta su diagnóstico temprano.
La transmisión entre personas es poco frecuente, aunque el riesgo principal se mantiene en entornos donde hay presencia de roedores, incluidos espacios domésticos y de almacenamiento de alimentos. Expertos en salud recomiendan sellar viviendas, evitar acumulaciones de basura y mantener una adecuada ventilación en áreas potencialmente contaminadas.
Las medidas de prevención incluyen el uso de protección al limpiar zonas con presencia de excremento de roedores, evitar el barrido en seco y utilizar desinfectantes o agua para reducir la dispersión de partículas. También se sugiere la limpieza con equipos adecuados como guantes, mascarillas y gafas para reducir el riesgo de infección.