Los ataques con coches bomba registrados en México han reabierto la discusión sobre si estas agresiones deben ser consideradas actos terroristas. Para el investigador en seguridad Víctor Sánchez Valdés, el uso de explosivos contra instalaciones policiales y el impacto de las detonaciones cumplen características asociadas con este tipo de violencia.
Durante 2026 se han registrado cinco ataques con coches bomba. Uno de los más recientes ocurrió el 30 de agosto frente a una comandancia policial de Ojocaliente, Zacatecas, donde la explosión de un vehículo cargado con aproximadamente 200 kilogramos de material explosivo dejó 11 personas heridas y provocó daños en viviendas, vehículos e instalaciones policiales.
Sánchez Valdés explicó que esta modalidad no busca únicamente provocar víctimas. También permite a los grupos criminales demostrar capacidad operativa, generar miedo y presionar a autoridades locales en zonas donde existe una disputa territorial.
El especialista considera que estos ataques pueden ser entendidos como actos terroristas debido al impacto social y mediático que producen. Sin embargo, reconocer jurídicamente una conducta como terrorismo requiere que se acrediten los elementos establecidos por la legislación mexicana.
Una de las principales consecuencias estaría en las sanciones. El Código Penal Federal contempla penas específicas para el terrorismo, por lo que una sentencia bajo esta figura podría representar consecuencias penales más severas para los responsables.
La clasificación también podría tener repercusiones en investigaciones relacionadas con organizaciones criminales y en posibles procesos de extradición, especialmente cuando existan vínculos comprobados con grupos considerados terroristas por otros países.
Sánchez Valdés ha identificado 28 ataques con coches bomba desde 1992 y advierte que existe el riesgo de que esta modalidad sea replicada por otras organizaciones criminales, como ha sucedido con el uso de drones explosivos y minas.