El colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco denunció presuntas omisiones de las autoridades luego de que Juan Antonio Olmeda Belmonte, desaparecido desde 2016, fuera identificado en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, donde habría permanecido durante casi 10 años sin que sus familiares fueran informados.
De acuerdo con la agrupación, Juan Antonio desapareció en la colonia Jocotán, en Zapopan, y aunque su familia lo buscó durante años, nunca recibió una notificación oficial sobre su localización.
A través de redes sociales, el colectivo aseguró que incluso después de realizarse un dictamen genético en 2025 que presuntamente confirmó su identidad, la fiscalía no contactó a los familiares.
La organización calificó el caso como un ejemplo de negligencia institucional y advirtió que podría haber más situaciones similares dentro de los servicios forenses del país.
“Una madre pasó años buscando sin saber que su hijo estaba en una institución del Estado”, señalaron integrantes del colectivo al exigir una revisión de los procesos de identificación y notificación a familias de personas desaparecidas.
El caso se suma a recientes señalamientos contra autoridades ministeriales por errores en procesos forenses y de identificación humana.
Apenas el pasado 7 de mayo, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ofreció una disculpa pública a la familia de Julio César Cervantes Cabañas, desaparecido en 2021, cuyo cuerpo fue entregado al Instituto Politécnico Nacional sin haber sido identificado correctamente.
Según lo expuesto por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, existían muestras genéticas aportadas por sus padres; sin embargo, no se realizó el cruce de información necesario para reconocer su identidad.
El organismo también señaló irregularidades en el actuar de la Fiscalía capitalina durante la gestión de Ernestina Godoy, al considerar que no se siguió el debido proceso en la identificación del cuerpo.